La unidad de la Policía Local de Sevilla dedicada al control e inspección del transporte ha quedado, en la práctica, completamente desmantelada. Lejos de reforzar un servicio esencial para la seguridad vial y la protección de los usuarios, la Jefatura ha optado por dejar a esta unidad sin efectivos, impidiéndole realizar cualquier tipo de labor de control o inspección.
Como consecuencia directa de esta decisión, actualmente no se están llevando a cabo controles sobre el transporte escolar, ni inspecciones a taxis, ni verificaciones a los vehículos de transporte con conductor (VTC), servicios que afectan diariamente a miles de ciudadanos y que requieren una supervisión constante para garantizar el cumplimiento de la normativa y la seguridad de los usuarios.
Esta situación se suma a una preocupante tendencia de reducción de servicios especializados dentro de la Policía Local. La semana pasada ya se produjo una bajada significativa en la intensidad del seguimiento y control de los casos incluidos en el sistema VIOGEN, una medida que afecta directamente a la protección de las víctimas de violencia de género. Ahora, el siguiente ámbito afectado es el transporte, un pilar fundamental de la movilidad y la seguridad en una ciudad como Sevilla.
La falta de planificación, de recursos y de una visión estratégica está debilitando progresivamente la capacidad operativa de la Policía Local, alejándola de las demandas reales de la ciudadanía y de lo que debería ser una policía moderna, eficaz y cercana.
Seguimos esperando que el alcalde dé un paso al frente y se siente a dialogar para organizar el servicio policial conforme a las necesidades actuales de la ciudad, garantizando tanto la seguridad de los ciudadanos como unas condiciones de trabajo adecuadas para los agentes. La improvisación y el desmantelamiento de unidades clave no pueden ser la respuesta a los retos de una ciudad en constante crecimiento.



