¿Cámaras corporales?

El título de esta narración es una interrogación. Este signo, representa la duda, la incógnita, la averiguación de la certeza. Para despejar la pregunta, hay una solución: buscar o recibir información sobre lo cuestionable.

Este sindicato de profesionales ha celebrado en los días 9 y 10 de junio dos ediciones de la jornada formativa titulada: “Uso de las cámaras corporales y fijas por la Policía. El motivo principal de ambas convocatorias ha sido el de informar a los uniformados sobre la portación, como útil policial, de una cámara para grabar las actuaciones policiales que un agente de policía puede hacer durante sus labores profesionales.

Desde la Secretaria de Formación de este Sindicato, existían muchas dudas sobre la utilización de este elemento técnico, especialmente su validez, consecuencias y reconocimiento jurídico por la actual normativa legislativa.

 

Uso de las cámaras corporales y fijas por la Policía

 

Ha sido todo un acierto la iniciativa formativa por la que apostamos. En las jornadas se demostró que la cámara, como objeto, es eficaz; excelente. No obstante, hay que asentar los pies en el suelo y tener en cuenta que la ley no avala con garantías aquella cámara que el policía se compra de su pecunio. Y si se da el caso que la Administración a la que pertenezca el agente de la autoridad no cumpla con una serie de preceptos normativos, tampoco es aconsejable se portabilidad.

 

Uso de las cámaras corporales y fijas por la Policía

 

Es evidente que la decisión de llevar cámaras corporales o colocar una fija le corresponde a la Administración de pertenencia, sea ésta; nacional, autonómica o local. Sabido esto, queda en el “libre albedrío” de cada policía la decisión final.

El SPPME-A ha cumplido con uno de los fines del sindicalismo: informar a los trabajadores y defender sus derechos y deberes. Para tal fin se realizó esta jornada formativa/informativa, que impartió un experto, a nivel nacional, de esta temática y que durante sus intervenciones demostró y fundamentó su mensaje para que las dudas y las sombras de ignorancia fueran diseminadas de los pensamientos de los asistentes.

A partir de aquí, hasta que la norma no sea cambiada, es una decisión de cada portador. De ti, compañero.
Alguien y con acierto lo resumió así: “En fin, el ciudadano puede grabarnos y nosotros no”.

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